|
El paraíso perdido
Yo dejé aquella tarde el paraíso, o era de mañana
cuando me fui sin llevar mi manta. Mi manta se quedaba en el rellano,
por qué no la llevaba.
El farolito de Casiano
El farolito de la calle atisba, ahí mismo donde siempre estaba. Pero
no era la misma la mirada. Pero no era el mismo mi andar ni la
posada.
El hacha
El hacha espera quieta en el corral. Amenazando muda la esperanza. El
cantar enmudece la garganta y libro la batalla sin ganarla. No gano
la batalla de mis bienes pero mis bienes cantan y el barquito deriva hacia
otros puertos. Mi barquito de lunas colorido e incierto.
Julio 1997
|